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Es asombroso comprobar cómo hoy en día muchos padres reconocen no ser capaces de que sus hijos les reconozcan la autoridad que como padres se merecen.
Para ello, tenemos que tener en cuenta varias cuestiones.
- La primera es la coherencia. La clave más importante para el éxito como padres está en la coherencia entre lo que predicamos y lo que hacemos. Como padre o madre, tienes que dar testimonio de vida a tus hijos. Es importante lo que se dice pero más importante es lo que se hace. El verdadero lenguaje que entienden nuestros hijos es el lenguaje de los hechos. Por ejemplo, no puedes decirles que fumar es malo si tú eres fumador empedernido.
- La segunda palabra clave es el respeto. Mantén siempre las promesas y cúmplelas. También los castigos. Enseña a tu hijo cuáles son los límites de su libertad y que hay que respetar las cosas y, sobre todo, a las personas. No consientas ninguna falta de respeto en tu presencia y mucho menos hacia ti. Actúa de inmediato porque si no, dejarás crecer el monstruo de la falta de respeto. Toda una pesadilla para ti si no le pones remedio desde que son muy pequeños.
- La tercera palabra clave es la disciplina. Mantén un buen balance entre el amor y la disciplina. Amabilidad y firmeza. Dale mucho amor, pero también sé claro en las órdenes y hazlas cumplir. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a obedecer. Jamás lo reprendas en público. Lo haces sentir ridiculizado. Hazlo en privado, a solas con él o ella.
- Y, finalmente, la autoridad. Hay que llevarse bien con los hijos, pero, sobre todo, deben respetar la autoridad que son los padres. No somos amigos de nuestros hijos, somos sus padres. Hay que dialogar con ellos, pero, sobre todo, debemos marcarles las reglas del juego y hacerlas cumplir. Eso sí, con mucho amor. No tenemos que ser permisivos ni autoritarios.
Hay que evitar caer en la sobreprotección enfermiza que fabrica niños caprichosos, perezosos y desmotivados.
La educación es un arte y tenemos que ponernos las pilas para poder educar bien a nuestros hijos. La autoridad es moral. Hay que ganársela cada día y procurar no perderla por el camino.
Recuerda que los niños aprenden de lo que viven.
- Si vive con críticas, aprenderá a censurar.
- Si vive con hostilidad, aprenderá violencia.
- Si vive con el ridículo, aprenderá a ser tímido.
- Si vive con vergüenza, aprenderá a sentirse culpable.
- Si vive con estímulo, aprenderá a tener confianza.
- Si vive con equidad, aprenderá lo que es la justicia.
- Si vive con aceptación y amistad, aprenderá a amar al mundo.
¡Ánimo, que merece la pena!
LA AUTORIDAD POSITIVA
